<< Desarrollo Psicomotríz

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Once Meses

DESARROLLO

En el onceavo mes aparecera los primeros intentos de andar de verdad: en el corral se desplaza de un lado, siempre agarrándose del varandal. Si se le sujeta con las manos, anda. Sabe coger maderitas, una a la vez, mostrando haber afinado mucho los movimientos de la mano. Sabe tender hacia ti un juguete si se lo pides, pero no te lo da de buena gana. Se quita los calcetines. Dice algunas palabras e imita durante largos ratos las conversaciones, imitando las inflexiones de la voz y las expresiones de la cara de los adultos.

Tu hijo, en esté su primer año, aprende a reconocer a sus padres, a articular los primeros sonidos, a moverse; está planteando la propia personalidad. Es preciso que le ayudes en estos continuos esfuerzos, ya que su desarrollo emocional y mental depende, en su mayor parte, de tu comportamiento. Através de tu actitud, tus consentimientos y tus rechazos, el niño se realizará como individuo.

¿QUÉ SE ESPERA DEL BEBÉ A ESTA EDAD?

POSTURA
Estando sentado, se gira también hacia atrás sin perder el equilibrio. Anda lateralmente en el corral. Anda sostenido por alguien que le de la mano.

EXTREMIDADES
Estando sentado, empuja con una mano el juguete que rueda.

MANOS
Saca de un tarro piezas de plástico o maderitas, una cada vez.

VISION
Coge un objeto detrás de una pantalla transparente dando la vuelta al obstáculo.

COMPRENSION
Si se le invita, suelta los objetos para señalarlos. Gira la cabeza si oye el timbre de la puerta o del teléfono.

LENGUAJE
Repite "ay!" dicho a la madre mientras le estira el caballo.

ESTIMULACIÓN

OIDO

  • Lanza una pelota y pregunta: ¿dónde está la pelota?
  • Invita: "toma la pelota"
  • Sigue con otros juegos, recordando especificamente siempre el nombre y no sustituirlo por un pronombre
  • Juega con el niño fingiendo que no lo ves: ¿dónde está el bebé? Ah! aquí está el bebé

LENGUAJE DE GESTOS Y ADEMANES

  • Haz que el niño te imite en lanzar la pelota, en cogerla, en tocar los juguetes
  • Tratade hacer que cumpla tus órdenes y se toque la barbilla, arrugue la nariz, se tire de una oreja, aplauda, dé una caricia.
SOLO PARA MAMÁS

Las actitudes típicas de las madres negativas se pueden resumir en tres grupos:

  • La madre hiperprotectora
  • La madre obsesiva y
  • La madre posesiva.

La madre hiperprotectora es debilitante, en el sentido de que trata de impedir que el niño se enfrente con cualquier prueba. Si te reconoces en este grupo, trata de cambiar de actitud; tu pequeño es como un explorador: curioso, sediento de novedades, tiene un espacio ilimitado ante sí y ha de tratar de conocerlo, ha de experimentar, tocar, moverse. Claro que hay que acompañarle, puesto que no es capaz de distinguir entre sus movimientos los que podrían dañarle: por ejemplo, si quiere alcanzar el borde del mantel para tirarlo hacia él, ten cuidado de que no le caiga la cafetera encima, pero déjalo libre para que pruebe, que conozca sus límites, los cuales serán cad vez menos estrechos. Probablemente vivirás épocas de ansia, pero una dosis de preocupación, en nombre de su evolución, se cuenta desgraciadamente entre tus deberes.

¿Acaso eres una madre obsesiva? Esto significa que eres un gorro encima de su cabeza. Si el pequeño está dotado de gran energía y gran curiosidad, se enfrentara sistemáticamente con tu sentido del orden y de la meticulosidad. Incluso por lo que respecta al dormir, aun cuando sea recomendable una cierta regularidad de los horarios destinados al sueño de tu hijo, no te preocupes si alguna vez se sale de lo normal; a veces necesita dormir más; a veces, menos. No hay que alarmarse: por lo menos en esto el niño sabe cuidarse por sí mismo.

Y ¿qué decir de la madre posesiva? Es tu hijo; el simple hecho de que haya nacido, tan frágil, tan indefenso, es un milagro, una inmensa felicidad. Este niño es tuyo. Tuyo, sí, para amar, criar y proteger: pero no para poseer. Es verdad que sin las atenciones de la madre, sin sus respuestas a las llamadas, el niño se siente sobrecogido por el ansia que proviene de un sentimiento de abandono, de la privación maternal que se convierte en una pérdida catastrófica, pero también es verdad que el considerarlo como una cosa propia, casi una parte de tu cuerpo, es igualmente negativo.

Recuérdalo, una buena madre hace dos cosas: enseñar a su hijo a andar y, luego, a irse. Esto significa desde luego que a los seis meses has de poner a tu hijo en la puerta, pero evita totalmente el apego morboso, exclusivo, sofocante.

En definitiva, ¿que clase de amor hay que darle? El niño necesita ternura, sentido de seguridad, calor de un cuerpo que lo abrace, sentirse en casa. Un sentimiento que sepa respetar a este pequeño ser que, a su vez, responderá con su amor aquien lo ama.

 


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